Dignidad en la OEA, activista interrumpe sesión y califica al organismo de, marca petrolera imperial ante el secuestro del presidente Nicolás Maduro

Washington, 6 de enero de 2026.- En un acto de valentía que dejó al descubierto la complicidad del sistema interamericano con la agresión extranjera, una manifestante irrumpió este martes en la sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA), silenciando el discurso del representante de Estados Unidos mientras este intentaba justificar el secuestro del presidente Nicolás Maduro y el bombardeo contra Venezuela. La activista calificó a la agrupación de ser una «marca petrolera imperial» al servicio de los intereses de Washington, denunciando que las sanciones criminales han sido catastróficas para el pueblo venezolano y exigiendo el fin inmediato de la ocupación y la liberación del Jefe de Estado. «La OEA debe acabarse. Venezuela es una nación soberana y Estados Unidos no tiene derecho a llevarse al presidente», sentenció la mujer ante la mirada atónita de los diplomáticos, provocando que la presidencia del Consejo Permanente suspendiera temporalmente la actividad debido a la contundencia de la denuncia.
Este incidente ocurre mientras en Caracas la presidenta encargada Delcy Rodríguez consolida el mando político-militar y la nueva Asamblea Nacional 2026-2031 activa todos los mecanismos internacionales para rescatar al presidente Nicolás Maduro, quien fue trasladado ilegalmente a Nueva York tras la incursión del 3 de enero. La protesta en el corazón de la OEA coincide con el rechazo global expresado por líderes como el presidente de Türkiye, Recep Tayyip Erdoğan, y el reconocimiento de Rusia a la gestión de la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Incluso dentro de las Naciones Unidas, el Alto Comisionado Volker Türk ha admitido que la operación estadounidense vulnera el derecho internacional, dándole la razón a las miles de mujeres que hoy marcharon en Caracas junto al capitán Diosdado Cabello. La interrupción en Washington no fue solo un grito de protesta, sino la voz de los pueblos libres que exigen el respeto a la autodeterminación y el retorno inmediato del presidente Nicolás Maduro a sus funciones legítimas, reafirmando que la moral de la Revolución Bolivariana no se detiene ante las agresiones del neocolonialismo del siglo XXI.




