Destacan pensamiento de Ho Chi Minh en aniversario de su nacimiento
"Practicar ampliamente la democracia es la clave universal para resolver todas las tareas, superar todas las dificultades"

El pensamiento de Ho Chi Minh es un sistema completo y profundo de conceptos y visiones sobre cuestiones fundamentales de la Revolución vietnamita; es el resultado de todo un proceso de aplicación creativa y desarrollo del marxismo-leninismo a las condiciones específicas de nuestro país, heredando y desarrollando los bellos valores tradicionales de la nación, absorbiendo la quintaesencia de la humanidad; es un bien espiritual sumamente grande y precioso del Partido y de nuestra nación, iluminará y guiará para siempre la causa revolucionaria del Partido y de nuestra nación conquistando victoria tras victoria; es una gran contribución a la lucha común de los pueblos del mundo por la paz, la independencia nacional, la democracia y el progreso social.
Aplicando creativamente el marxismo-leninismo a la práctica vietnamita, el presidente Ho Chi Minh trazó un camino revolucionario creativo, conforme a las características de la práctica revolucionaria vietnamita: la independencia nacional está asociada con el Socialismo; la liberación nacional está asociada con la liberación de clases y la emancipación humana. Señaló muy claramente que después de lograr la independencia, la revolución vietnamita debería evolucionar hacia una revolución socialista para lograr la victoria total, porque el avance al socialismo hará que nuestro pueblo sea cada día más próspero y nuestra Patria cada día más rica y fuerte.
Partiendo de las condiciones históricas de Vietnam, Ho Chi Minh señaló que nuestro país debería transitar por un período de transición, de un país agrícola atrasado al socialismo, pasando por alto el régimen capitalista. Esta es una obra nueva, sin precedentes en la historia, así que deberán superarse muchas dificultades y complicaciones. La transición al Socialismo en nuestro país debe hacerse de manera paulatina, paso a paso, sin ser subjetivos ni apresurarse; es necesario consultar y aprender de las experiencias de otros países; explorar, investigar y balancear la realidad, conocer los caminos y pasos del período de transición y el camino al socialismo en nuestro país; deberá partirse siempre de las condiciones concretas del país, respetar las leyes objetivas, evitar el dogmatismo, los estereotipos y el mecanicismo.
Para alcanzar éxitos en la causa de la revolución socialista y construir una nueva sociedad, el presidente Ho Chi Minh señaló que nuestro Partido debe apoyarse en la fuerza de todo el pueblo, organizar, movilizar y desplegar la gran fuerza del pueblo. La voluntad del Partido y la simpatía del pueblo son la fuente de la fuerza de la unidad, el factor decisivo para todas las victorias de la causa revolucionaria. Desplegar la fuerza de la gran unidad nacional es un gran pensamiento, de significación estratégica en el sistema ideológico de Ho Chi Minh.
Con un lineamiento político claro, correcto y consecuente, Ho Chi Minh siempre otorgó gran importancia a la construcción del Frente Unido Nacional de Vietnam, tomando como base la alianza de obreros-campesinos-intelectuales bajo el liderazgo del Partido, en una sola entidad grande, amplia y sólida, reagrupando a todas las fuerzas, etnias, religiones, a todos los patriotas vietnamitas, formando la fuerza del gran bloque de unidad nacional, haciendo que el Frente cumpla su gloriosa misión en el proceso histórico de la Revolución vietnamita.
Como fundador y forjador de nuestro Partido, el presidente Ho Chi Minh siempre prestó especial atención al trabajo de construcción del Partido, para que nuestro Partido sea verdaderamente transparente, fuerte, verdaderamente revolucionario auténtico, moral y civilizado. En su Testamento, abordó la necesidad de preservar y fortalecer la unidad y la cohesión del Partido: “La unidad es una tradición sumamente preciosa de nuestro Partido y de nuestro pueblo. Todos los compañeros, desde el Comité Central hasta la célula, deben cuidar a la unidad monolítica dentro del Partido como a la niña de sus ojos»[1].
En el espíritu de promover la democracia; practicar seriamente la autocrítica y la crítica; mantener el orden y la disciplina; fortalecer la estrecha relación entre el Partido y el pueblo; reorganizar y elevar permanentemente la capacidad de liderazgo y la combatividad del Partido; luchar resueltamente contra todas las manifestaciones del individualismo. El trabajo de construcción y rectificación del Partido debe ir asociada a la construcción del Estado del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, y la construcción de la democracia socialista.
Ho Chi Minh señaló: Nuestro país es un país democrático, cuántos beneficios tiene el pueblo, cuántos derechos tiene el pueblo; la democracia es lo más preciado en la vida del pueblo; practicar ampliamente la democracia es la clave universal para resolver todas las tareas, superar todas las dificultades; debe escucharse la voz del pueblo, tomar al pueblo como raíz, «utilizar los talentos y el poder del pueblo en beneficio del pueblo».
Con una mente clara y un pensamiento político agudo, pronto advirtió las características y tendencias de desarrollo de la época, y partiendo de estas, vinculó a la revolución vietnamita con la revolución mundial, combinando la fuerza nacional con la fuerza de la época, apreciando como factor importante la creación de la sinergia de nuestra Revolución.
El pensamiento de Ho Chi Minh, su riquísima y grandiosa obra revolucionaria, no solo son un tesoro invaluable de la nación vietnamita, la base ideológica y la brújula de la Revolución vietnamita, sino también una valiosa contribución a la causa revolucionaria de los pueblos oprimidos del mundo, al desarrollo de la quintaesencia ideológica y cultural de la humanidad.
[1] Ho Chi Minh: Obras Completas, ibídem, tomo 15, página 622 (redactores).
Testamento del presidente Ho Chi Minh
En la lucha antiyanqui y por la salvación nacional, en realidad tendremos que soportar más dificultades y sacrificios, pero estamos seguros que obtendremos la victoria total.
Esta es una certeza absoluta.
Es mi intención, cuando ese día llegue, realizar una gira por el Norte y el Sur para felicitar a nuestros heroicos compatriotas, cuadros y combatientes, y cumplimentar una visita a nuestros ancianos, a nuestros bienamados jóvenes y niños.
Luego, en nombre de nuestro pueblo, visitaré los países hermanos del campo socialista y los países amigos en todo el mundo, para agradecerles su apoyo sincero y la asistencia ofrecida a la lucha patriótica de nuestro pueblo contra la agresión norteamericana.
Tu Fu, el muy conocido poeta chino de la dinastía Tang, escribió: «Desde tiempos remotos, son pocos los que viven 70 años».
Este año, con mis 79 años, me encuentro ya entre estos «pocos». Todavía mi mente se mantiene lúcida, aunque mi salud está un tanto quebrantada en comparación con los años anteriores. Cuando uno está al lado malo de los 70, la salud se deteriora con la edad. Esto no es extraño.
Pero, ¿quién puede predecir por cuánto tiempo podré seguir sirviendo a la revolución, a la Patria y al pueblo?
Esta es la razón por la cual dejo estas pocas líneas con anticipación al día cuando parta y vaya a sumarme al venerable Karl Marx, Lenin y otros revolucionarios mayores. De esta forma, nuestros compatriotas en todo el país, los camaradas del Partido y nuestros amigos en el mundo no se sorprenderán.
Ante todo, hablaré del Partido: Desde su fundación, gracias a su estrecha unidad y su total consagración a la clase obrera, al pueblo y a la patria, nuestro Partido ha podido unir, organizar y dirigir a nuestro pueblo en una ardiente lucha y conducirlo de victoria en victoria.
La unidad es una tradición sumamente preciosa de nuestro Partido y de nuestro pueblo. Todos los camaradas, desde el Comité Central hasta la célula, deben preservar la unidad monolítica dentro del Partido como a la niña de sus ojos.
Dentro del Partido, lograr una amplia democracia y practicar la autocrítica y la crítica regular y seriamente es el mejor camino para consolidar y desarrollar la unidad y cohesión dentro del Partido. Un verdadero afecto, debe prevalecer entre todos los camaradas.
Nuestro Partido está en el poder. Cada militante del Partido, cada cuadro debe estar profundamente imbuido de la moral revolucionaria y demostrar laboriosidad, economía, integridad, rectitud, consagración total a la causa pública y un desinterés ejemplar. Nuestro Partido debe preservar su pureza absoluta y debe ser digno de su papel como dirigente y muy fiel servidor del pueblo.
Los miembros de la Unión de Jóvenes Trabajadores y nuestros jóvenes en general son de excelente naturaleza, apasionados por contribuir de voluntarios en las tareas de vanguardia, no se arredran ante las dificultades y luchan por el progreso. El Partido debe consagrarle gran atención a su educación en la moral revolucionaria, y entrenarlos como continuadores «rojos» y «expertos» en la construcción del socialismo.
Entrenar y educar a las generaciones revolucionarias venideras es una tarea sumamente importante y necesaria.
Nuestro pueblo trabajador, en los llanos y en las montañas, ha padecido durante generaciones, penalidades, opresión y explotación feudal y colonialista, y además ha experimentado muchos años de guerra.
Sin embargo, nuestro pueblo ha demostrado gran heroísmo, gran coraje y ardiente entusiasmo y es muy laborioso. Siempre ha seguido al Partido desde que éste surgió, y siempre le ha sido fiel.
El Partido debe elaborar un excelente plan para el desarrollo económico y cultural con vistas a elevar constantemente el nivel de vida del pueblo.
La guerra de resistencia contra la agresión norteamericana podrá prolongarse todavía. Nuestros compatriotas posiblemente tengan que soportar nuevos sacrificios en términos de propiedad y de vidas humanas. En todo caso, debemos estar resueltos a luchar contra los agresores norteamericanos hasta la victoria total.
Nuestros ríos, nuestras montañas, nuestros hombres siempre quedarán.
Derrotados los yanquis, construiremos una Patria diez veces más hermosa.
No importa cuántas dificultades y penalidades nos depare el futuro, nuestro pueblo está seguro de que obtendrá la victoria total. Los imperialistas norteamericanos tendrán que retirarse. Nuestra Patria será reunificada. Nuestros compatriotas del Norte y del Sur se reunirán bajo el mismo techo.
Nuestro país tendrá el señalado honor de ser una pequeña nación que, a través de una lucha heroica, ha derrotado a dos grandes imperialismos – el francés y el norteamericano – y ha hecho una digna contribución al movimiento de liberación nacional.
Sobre el movimiento comunista internacional: Habiendo consagrado toda mi vida a la causa de la Revolución, tanto más orgullo me siento de ver el desarrollo del movimiento comunista y obrero internacional y tanto más profundamente apesadumbrado me siento por las discordias que están dividiendo a los Partidos hermanos.
Deseo que nuestro Partido haga todo lo posible por contribuir eficazmente al restablecimiento de la unidad entre los Partidos hermanos sobre la base del Marxismo-Leninismo y del internacionalismo proletario, en una forma acorde con las exigencias del corazón y de la razón.
Estoy seguro de que los Partidos y los países hermanos se unirán de nuevo.
Sobre asuntos personales: Durante toda mi vida, he servido con todas mis fuerzas y con todo mi corazón a la Patria, a la Revolución y al pueblo. Ahora, si debo partir de este mundo, no tengo nada de qué arrepentirme. Sólo siento no poder servir más y por más tiempo.
Después de mi muerte los grandes funerales deben ser evitados para no derrochar el tiempo y el dinero del pueblo.
Finalmente, a todo el pueblo, a todo el Partido, a todo el ejército, a mis sobrinos y sobrinas, a los jóvenes y niños les dejo mi cariño infinito.
Deseo también trasmitir mis fraternales saludos a los camaradas, amigos, jóvenes y niños en el mundo.
Mi último deseo es que todo nuestro Partido y pueblo, unidos estrechamente en la lucha, construyan un Vietnam pacífico, unificado, independiente, democrático y próspero y hagan una valiosa contribución a la Revolución mundial.
Ha Noi, 10 de Mayo de 1969
Ho Chi Minh




