
Cabello fue contundente al afirmar: “No había perseguidos políticos, lo que había era unos mafiosos que le entregaban cartas y por cada carta iban cobrando”. Según sus declaraciones, esta operación fraudulenta se mantuvo activa hasta diciembre de 2022, con la participación de Luis Somaza, quien se desempeñó como director de despacho de Guaidó y es señalado como otro líder de la trama.
El secretario del PSUV no se detuvo allí; también describió un “mecanismo más bárbaro” que implicaba el traslado de personas a través de la peligrosa Selva del Darién. A pesar de los riesgos asociados con esta travesía, los estafadores continuaban cobrando a quienes intentaban emigrar. Además, mencionó que incluso aquellos que intentan regresar al país son víctimas de esta red.
Cabello instó a Guaidó a desmentir las acusaciones sobre su hermano y tildó al prófugo de “vagabundo, pillo y gran delincuente”. Asimismo, puso a disposición de las autoridades estadounidenses audios y documentos para que se verifiquen las acusaciones contra Gustavo Guaidó. “Si Estados Unidos realmente quisiera frenar la migración y enjuiciar a los coyotes, comenzaría por la banda que tiene sus jefes en Voluntad Popular, Primero Justicia y María Machado”, concluyó.
La denuncia ha generado un mar de reacciones en el ámbito político venezolano y plantea interrogantes sobre la corrupción y el tráfico humano en medio de la crisis migratoria del país.