World Boxing implementará exámenes de identificación de sexo para púgiles masculinos

World Boxing (WB), la federación internacional de boxeo reconocida por el Comité Olímpico Internacional (COI), ha implementado desde este jueves la obligatoriedad de que los boxeadores masculinos se sometan a exámenes de identificación de sexo como requisito para participar en competiciones avaladas por la organización. Esta medida busca garantizar la seguridad y equidad en el deporte.
La norma, que ya estaba vigente para las boxeadoras desde el 20 de agosto, surgió en respuesta a la necesidad de abordar preocupaciones sobre la elegibilidad en un contexto donde la integridad deportiva es primordial. Los exámenes fueron aplicados por primera vez en los Mundiales celebrados en Liverpool en septiembre, donde se buscó establecer un estándar claro de participación.
Desde entonces, las federaciones nacionales fueron incentivadas a iniciar el proceso de pruebas para los boxeadores masculinos, aunque la obligatoriedad no entró en vigor hasta el 1 de enero de 2026. Esta decisión se tomó tras evaluar que las cuestiones de seguridad eran más apremiantes en la categoría femenina.
La normativa exige que todos los boxeadores mayores de 18 años que deseen competir en eventos autorizados por WB se sometan a una prueba PCR o una equivalente para determinar su sexo y elegibilidad. La organización ha dejado claro que cualquier atleta que no presente resultados certificados de esta prueba no podrá participar en competiciones de World Boxing.
WB, que se formó en abril de 2023 y recibió el aval provisional del COI en febrero de este año, se ha posicionado como pionera en la implementación de estas pruebas de verificación de género. Esta medida tiene como objetivo garantizar la igualdad de condiciones competitivas para todos los participantes.
La norma aplicada a las boxeadoras ya ha sido objeto de controversia, como en el caso de la argelina Imane Khelif, quien impugnó la decisión ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) tras ganar la medalla de oro en los Juegos de París. El COI respaldó su triunfo al no encontrar evidencia que indicara alteraciones en su sexo biológico, lo que subraya la complejidad del debate sobre la inclusión y la equidad en el deporte.


