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La «Carta de Adiós» de Pepe Mujica a Almagro

El senador y ex presidente de Uruguay José “Pepe” Mujica se cansó de las actitudes del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, que a su entender no favorecen el diálogo entre gobierno y oposición en Venezuela. Por eso decidió esta semana divulgar el contenido completo de la carta que le había mandado el 18 de noviembre y en la que le decía “adiós”.

Mujica escribió entonces y sigue manteniendo ahora que estaba arrepentido de haber dado su apoyo, que resultó clave, para la designación de Almagro al frente de la OEA. “Lamento que los hechos reiteradamente me demuestren que estaba equivocado”, aseguró en su carta.

La decisión del ex presidente de entregar la carta a sus allegados y a dirigentes del Movimiento de Participación Popular (MPP) es producto de las nuevas críticas que Almagro hizo sobre Venezuela. El secretario general solicitó a fines de mayo que el organismo analice si el gobierno de Nicolás Maduro cumple la Carta Democrática de la OEA y exigió que las autoridades de venezolanas, avancen en la validación de las firmas que recolectó la oposición para llamar a un referéndum revocatorio.

Almagro recibió esta semana el apoyo de Estados Unidos. El gobierno uruguayo, por su parte, emitió una declaración conjunta con Argentina y Chile en la que celebró “el anuncio efectuado por la Presidencia del Consejo Nacional Electoral a fin de autorizar la validación de las firmas vinculadas al referendo revocatorio”.

Para Mujica, las propuestas del titular de la OEA no sirven para alcanzar la paz en Venezuela. A continuación el texto completo de la misiva que le envió a Almagro:

Luis:

Sabes que siempre te apoyé y promoví. Sabes, que tácitamente respaldé tu candidatura para la OEA. Lamento que los hechos reiteradamente me demuestren que estaba equivocado. No puedo comprender tus silencios sobre Haití, Guatemala y Asunción, al mismo tiempo publicas carta respuesta a Venezuela.

Entiendo que sin decírmelo, me dijiste ‘adiós’.

Cuando te pedí que no concurrieras a la frontera convulsionada de Venezuela y Colombia, no era capricho ni menos no querer ver la realidad. La preocupación mía no es como nos ven o entienden los medios de prensa o los políticos. No, la línea de preocupación es cómo incidir algo a favor de la gran mayoría de los venezolanos. Es la misma actitud asumida en el conflicto Estados Unidos-Cuba, o con la paz de Colombia. Lo central no es cómo nos ven sino ser útil o no a la mayoría de la gente corriente.

Creo que en algún momento habrá que servir de puente para que Venezuela toda pueda manejar con solvencia su autodeterminación y no deberíamos divorciarnos de ese rumbo. Todos sabemos que Venezuela es reserva petrolera para los próximos 300 años. Allí radica su riqueza y su desgracia, porque Estados Unidos es adicto al petróleo y sus intereses presionan y cómo. También esto hizo posible la deformación sociológica de acostumbrarse a vivir de la renta petrolera y terminar importando hasta lo elemental, el grueso de la comida.

La revolución bolivariana no pudo escapar con voluntarismo de esa realidad aunque derramó recursos y reservas a favor de los eternos postergados. En mucho fueron años a favor de la equidad social. No se logró revertir la dependencia del petróleo y de las importaciones de alimentos, y con la caída de precios, padece hoy un cúmulo de tensiones que hasta enturbian la democracia.

Venezuela necesita paz interior, es decir convivencia en primer término, y deberíamos trabajar para ello. Necesita no reducir la idea de socialismo a estatización y precisa coyuntura de NEP para su economía y sus desequilibrios monetarios. Esto parece imprescindible para viabilizar reparto, estabilidad y democracia.

Venezuela nos necesita como albañiles y no como jueces, la presión exterior solo crea paranoia y esto no colabora hacia condiciones internas en esa sociedad.

Repito: la verdadera solidaridad es contribuir a que los venezolanos se puedan autodeterminar respetando sus diferencias pero esto implica clima que lo posibilite.

Es muy difícil hoy, pero toda otra alternativa puede tener fines trágicos para la democracia real.

Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible, por eso ahora formalmente te digo adiós y me despido.

Pepe”.

 

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