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El pueblo venezolano eludió la sequía y derrotó a los realistas de esta época

«Si la naturaleza se opone a nuestros designios, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca»
Simón Bolívar, luego del terremoto de 1812
 
El pasado 2 de julio, el presidente Nicolás Maduro anunció la suspensión del Plan de Administración de Cargas, que había sido implementado ante la emrgencia eléctrica provocada por la reducción de la reserva de agua en la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar. “Gracias a Dios pudimos superar el momento más peligroso que se ha vivido jamás de la historia de Venezuela… estuvimos a seis días del colapso eléctrico por la sequía del Guri”.
 
“¿Ustedes saben que hubiese significado eso? Pues no, a nosotros nunca nos va a faltar la bendición de Dios y hemos superado el momento más crítico y el Guri empieza a recuperarse de forma sostenida y significativa”,  señaló el Jefe de Estado. De esta forma Venezuela ganó otra de las batallas planteadas en el año 2016, esta vez ante las adversidades que presentó la naturaleza.
 
Hoy lunes, el pueblo venezolano tiene la satisfacción de una nueva victoria, lo peor de la sequía y sus consecuencias ya pasó. Luego del terremoto que devastó a Caracas en 1812, y frente a los realistas que afirmaban que la catástrofe era un castigo de dios por la declaración de Independencia, Simón Bolívar manifestó: “Si la naturaleza se opone a nuestros designios, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”. Así el pueblo venezolano derrotó en 2016 a los realistas de esta época.
 
Años calientes
 
El calentamiento global no es un mito y eso lo demuestra la realidad de los días que vivimos, por primera vez desde el año 1969, Venezuela sufre los rigores de tres años consecutivos de sequía. Ello implicó la disminución sostenida de las reservas de agua de la represa del Guri, que proporcioona a través de su central hidroeléctrica el 68% de la energía que se consume en el país.
 
Además del calentamiento global, el fenómeno El Niño golpeó con más fuerza que nunca a los países ubicados en los trópicos. En la vecina Colombia, por ejemplo, también debieron aplicar medidas de racionamiento. 
 
Según cifras del ministerio de Ecosocialismo y Aguas, el déficit de lluvias en el período 2013-2015 fue de hasta 70% con respecto al promedio del período histórico entre 1971 y el año 2000. La máxima cifra de déficit se presentó en Paraguaná, Araya, Paria, el norte de la Guajira, y paradójicamente en el estado Bolívar en las cabeceras de los ríos que surten de agua al Guri. Decimos paradójicamente, porque aún cuando es una de las zonas con mayor vegetación y reservas hídricas del país, no se salva de los fenómenos climáticos extremos.
 
Según datos del Instituto Goddard de Estudios Espaciales, y publicados por NASA, el mes de mayo del 2016 fue el más caluroso de los últimos 136 años. Ya en octubre, noviembre, diciembre de 2015 y durantelos meses de enero, febrero, marzo y  abril del presente año se había roto récords de incremento de la temperatura en el planeta. ¡Se trataba de ocho meses consecutivos de las temperaturas más cálidas que se tengan registro desde 1890!
 
La emergencia afectó también el sistema de suministro de agua potable. La mayoría de las represas que sirven a las grandes ciudades del país presentaron una notable disminución de sus niveles. Por ello debieron tomarse medidas extraordinarias para garantizar el vital liquído en la región zuliana, en el norte de Falcón, en los estados Vargas y Nueva Esparta, en Ciudad Bolívar, Puerto Cabello y Carúpano.
 
 
Una batalla épica 
 
Para el 25 de abril de 2016 la cota de la represa del Guri se ubicaba 241,67 metros sobre el nivel del mar, la cota óptima de operación de la Central Hidroeléctrica es 271 metros. El ministro de energía eléctrica, Luis Motta Domínguez informa para el momento: “El embalse tiene un área de 4.690 km2, por la afectación de la sequía esa área se ha reducido a 2.800 km2, además es un trapecio invertido, en la medida que va bajando la cantidad de agua que se traduce en energía, disminuye la potencia de las unidades generadoras porque hay menos caída de agua”.
 
Ante tal peligro para el normal desenvolvimiento del país, el gobierno del preseidente Nicolás Maduro fue implementando diferentes acciones para preservar el Guri y garantizar el servicio eléctrico para todo el pueblo venezolano. 
 
El 25 de febrero de 2016, se difundió en gaceta oficial el decreto que estableció la reducción de la jornada laboral en la administración pública entre las 7:30 am y la 1 de la tarde. Con esta medida se perseguía el objetivo de reducir en hasta un 30% el consumo eléctrico nacional.
 
Se decretó como no laborale toda la Semana Santa, entre el 21 y el 27 de marzo. Posteriormente, el 6 de abril se emitió otro decreto que contempló medidas integrales para el ahorro energético. Se contempló ampliar el lapso de autogeneración eléctrica de los grandes usuarios de 4 a 9 horas. Se precisó que las industrias básicas de mayor consumo deben cumplir horario especial de autogeneración y deben garantizar a reducción del 20% del consumo eléctrico. Por último se estableció como no laborables todos los viernes de abril y mayo. 
 
El presidente Maduro también hizo un llamado “a todas las fuerzas patrióticas del país y a todos los hombres y mujeres sensibles, a los jefes y a las jefas de familia, le hago un llamado a la juventud venezolana, que asumamos este plan de 60 días con disciplina, con conciencia, con colaboración extrema”.
 
Se preveía que en mayo llegaran las primeras lluvias para aliviar la situación de el Guri, pero en tanto el descenso de su nivel continuaba. Es por esta razón que el gobierno bolivariano procedió con nuevas medidas. El 26 de abril, el vicepresidente Aristóbulo Istúriz anunció que los días miércoles, jueves y viernes serían no laborales para el sector público, así como la suspensión de las actividades escolares los días viernes, todo ello debido al notable decrecimiento del embalse de la Central Hidroelétrica Simón Bolívar. 
 
El Plan de Administración de Cargas
 
Ante el retraso en la llegada del llamado invierno, el período de lluvias para los venezolanos, el Ejecutivo nacional anunció la necesidad de pasar a la implemnetación un plan de administración de cargas, que perimitía profundizar el ahorro eléctrico.
 
El 21 de abril, el ministro Luis Motta Domínguez, explicó que la reducción de la jornada laboral y otras medidas no habian sido suficientes para evitar que continuara el descenso en el Guri. Por tanto se aplicó un plan que consistía en el racionamiento del servicio eléctrico por lapsos de cautros, en todas las regiones del país, excepto en el área metropolitana de Caracas y los estados Vargas y Nueva Esparta. 
 
“De 15 cm que venía bajando el Guri, hoy amanecimos con 8 cms de descenso, se pudieron detener 7 cms. Mucha gente banalizaba porque nos alegrábamos por un centímetro, pero un centímetro para nosotros representa 1.625 millones de litros de agua”, precisaba Motta Domínguez. 
 
Una oposición que apostaba al desastre
 
El descenso de los niveles del Guri y los peligros que esta situación implicaba para el país, fue tomado por la oposición venezolana como un punto más para su “juego” político. Apostaban al colpaso y a generar terror en la población. El 29 de marzo, en el diario El Impulso de Barquisimeto, un vocero del Colegio de Ingenieros (dirigido por la derecha), adelantaba el colpaso: “Entre lunes y martes (4 y 5 de abril) habría que iniciar el apagado de las turbinas de la casa de máquina II, que está a esa altura. El gobierno estaría en la obligación de apagarlas porque de lo contrario podrían ocasionársele daños severos al sistema”.
 
Además de ello, desvirtuaba las consecuencias de la sequía y del calentamiento global (y con ello las demostraciones científicas), especulaba temerariamente que “el gobierno debería hacer un llamado a la población en general para que disminuya al mínimo el consumo y explicar la causa exacta de la crisis, que tiene que ver con el colapso en que está el sistema termoeléctrico, con el que pudiéramos generar la energía que dejaría de producir el Guri por la sequía, pero que por la falta de inversión en éste, no es posible”.
 
En esa onda tropical andaba la oposición venezolana, apostando a que el país se apagara. 
 
 
Pronósticos para julio
 
Este es el pronóstico del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh). Para el mes en curso: 
 
Julio está enmarcado dentro de la temporada de lluvias en Venezuela; sin embargo, suelen alternarse períodos de relativo buen tiempo especialmente en horas de la mañana asociados a poca nubosidad y escasas precipitaciones, para luego en horas de la tarde se formen sistemas nubosos algunos de tipo convectivo generadores de lluvias con descargas eléctricas y ráfagas de viento, producto de la actividad de la franja de nubosidad asociada a la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) reforzada por el calentamiento diurno; frecuentemente estos sistemas nubosos se forman hacia el Océano Atlántico cerca de las costas orientales, delta del Orinoco y la Guayana Esequiba, desplazándose sobre el extremo oriental del Territorio Nacional (Delta Amacuro, sur de Monagas, este-noreste de Bolívar) y en ocasiones llegan hasta las regiones Central y Llanos Centrales.
También suelen ingresar al Caribe algunas vaguadas en la altura, que al interactuar con la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) generan eventos de precipitaciones intensas y prolongadas que afectan gran parte del país.
 
Durante este mes se mantendrá el pasaje de Ondas Tropicales y Perturbaciones Tropicales (Depresiones Tropicales, Tormentas Tropicales y Huracanes), sobre el Océano Atlántico, Mar Caribe y Golfo de México, que al interactuar con la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) incrementan los valores de las precipitaciones sobre el Territorio Nacional.
Asimismo el oleaje tiende a disminuir sobre las costas venezolanas por la reducción en la intensidad de los vientos Alisios; aunque el pasaje cercano de alguna perturbación por el Caribe puede generar un incremento en la altura de las olas.
 
 
El capitalismo se devora el planeta
 
La oposición venezolana demostró durante la crisis del Guri que desprecia la ciencia. Argumentaron durante todas estas semanas que el riesgo del sistema eléctrico se debía a la falta de inversión en el parque termoeléctrico del país y en la falta de mantenimiento de las hidroeléctricas. Hasta llegaron a despreciar el fenómeno del calentamiento global, quizás porque es la escencia de lo que ellos representan, el capitalismo como sistema que pone en riesgo a la humanidad. 
 
Los argumentos de la derecha caían por su propio peso o ignorancia. Precisamente este año, 175 países del mundo firmaron el Acuerdo de París, como compromiso para evitar la tempratura global del plantea se incrementara en menos de 2 grados centígrados hasta el año 2025. 
 
Señala el texto del acuerdo que se “observa con preocupación que los niveles estimados de las emisiones agregadas de gases de efecto invernadero en 2025 y 2030 resultantes de las contribuciones previstas determinadas a nivel nacional no son compatibles con los escenarios de 2 ºC de menor costo sino que conducen a un nivel proyectado de 55 gigatoneladas en 2030, y observa también que, para mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2 ºC con respecto a los niveles preindustriales, mediante una reducción de las emisiones a 40 gigatoneladas, o por debajo de 1,5ºC con respecto a los niveles preindustriales, mediante una reducción de las emisiones a un nivel que se definirá en el informe especial mencionado en el párrafo 21, se requerirá un esfuerzo de reducción de las emisiones mucho mayor que el que suponen las contribuciones previstas determinadas a nivel nacional”.

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