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Deportivo bajó de la nube al Barcelona

El Deportivo La Coruña obtuvo una importante victoria en Riazor al ganarle 2-1 a un Barcelona que no se asemejó en nada a su versión de hace unos días en Champions League contra el PSG. En un partido que tuvo grandes momentos, los goles de Joselu y Álex Bergantiños le dieron el triunfo a un “Depor” batallador que dejó en la nada el gran tanto de Luis Suárez.  

Llegó el Barça con la felicidad a tope, extasiado por una remontada de la que se hablará por décadas, pero tanto se enfocó en lo que consiguió hace unos días que olvidó que el reto que tenía al frente era en otra competición y de vital importancia. La ausencia de Neymar, que pesó una barbaridad, más la seriedad que le imprimió el equipo blanquiazul pueden explicar la derrota.

Cambió el dibujo Luis Enrique al habitual 4-3-3 debido a que no estaba el “11” azulgrana, pero también hizo rotaciones en el centro del campo y volvieron viejos fantasmas. Arda Turan no fue ni la sombra de Neymar; André Gomes y Denis Suarez rosaron en la intrascendencia; y a todo eso se le unió un Lionel Messi desaparecido, que en las únicas oportunidades que apareció en el foco fue para equivocarse.

Pese a eso el inició fue esperanzador para el Barcelona al que la resaca pareció no afectarle. Con el correr de los minutos la intensidad fue bajando y tras un paradón de Ter Stegen a Joselu, hubo un córner en el que el propio delantero tendría su revancha y tras un rebote del guardameta, mandaría a guardar el balón.

En la nube el cuadró catalán se tambaleaba, pero Luis Suárez se encargó de devolverle el equilibrio con un trallazo que Lux no pudo ni ver. Todo pintaba para otra remontada y una nueva fiesta, nada más alejado de la realidad. Los blanquiazules se crecieron y empezaron a arremeter el área blaugrana y el rédito llegó de nuevo en un saque de esquina en el que Álex Bergantiños aprovechó para darle ventaja a su equipo.

De allí hasta el pitazo final el Barcelona se estrelló unas veces con una pared gallega y otras con su propia ineficacia, de la que fue bandera Messi con total autoridad. Ni Iniesta pudo salvar la papeleta de un Luis Enrique impávido al que los cambios no le funcionaron.     

Al final, no hubo remontada, ni siete minutos pletóricos de Neymar o una pierna salvadora de Sergi Roberto; solo hubo un equipo blaugrana que se pegó de llenó con la realidad, otro blanquiazul que mira más esperanzado lo que viene en Liga y uno blanco que espera aprovechar la oportunidad que le han dado para volver a la cima

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