Sociedad de cómplices

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Sociedad de cómplices

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Foto: Archivo
Yvke Mundial/UN/Roberto Malaver

“La frase que mejor califica a los corruptos, militantes todos de la oposición venezolana, es esa de sociedad de cómplices. Nombran una comisión en la Asamblea en desacato para investigar la corrupción, y colocan allí a Stalin González, quien viene de ver, no se sabe cómo, uno de los juegos finales del campeonato de las Grandes Ligas, sentado cómodamente en uno de los lugares más caros del estadio. Y escuchar al diputado José Brito decir todo lo que dijo acerca de su antes querido presidente encargado Guaidó, es para recordar y parodiar la frase de Teodoro Petkoff: Si lo que dice Brito de Guaidó es verdad, y lo que dice Guaidó de Brito también es verdad, entonces ninguno de los dos tiene autoridad moral para estar allí en la Asamblea en desacato”.

Cinthya Machado Zuloaga termina de decir toda su argumentación y busca en su cartera Prada su minilapto para seguir apoyando todo lo que dice de la Feria de la Corrupción Opositora. Y mientras está buscando más datos en su minilapto, el mesonero se acerca y coloca las dos tazas de café sobre la mesa, la mira con admiración y dice: “Nunca la belleza y el talento estuvieron tan bien reunidos”. Y ella levanta su cara, su cara que es tan bonita, que es tan bonita, su cara. Y sonríe, y el mesonero se marcha feliz.

Cinthya vuelve, ahora con más énfasis, y dice: “Y para seguir citando, Romero García lo dijo muy bien en su tiempo, y justo ahora tiene vigencia su frase: Son nulidades engreídas y mediocridades consagradas todos los corruptos de la oposición. Allí está Julio Borges, pidiendo más sanciones en Israel, haciendo turismo pagado por Trump y por el robo que han hecho en Citgo y Monómeros. Se pudiera decir que esa sociedad de cómplices de nulidades engreídas y mediocridades consagradas no tiene autoridad moral para hablar en este país. Mi padre vive de sorpresa en sorpresa, porque dice que no imaginó nunca que esta gente superara como ladrones a todos los que ha conocido en la democracia representativa. Ayer me dijo: “Cuidado, no te le acerques a esa gente, ya di la orden de que si alguno de ellos viene por aquí, que le digan que aquí no hay nadie”.

Se detiene y sonríe. Y riéndose dice: “Mi padre terminó diciéndome: “Antes venían a buscar aquí financiamiento, ahora soy yo el que va a tener que decirles que me financien”. Y sigue riéndose.

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