Por qué no decirle nunca a tu hijo que te deje en paz

Son palabras que nunca deberían salir de tu boca

Por qué no decirle nunca a tu hijo que te deje en paz

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(Foto. Archivo)
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Educar a un hijo, trabajar y compaginar la vida familiar no es fácil, pero sentir todo el estrés del mundo jamás justificará que le contestes mal a tu hijo. "Déjame en paz" son palabras que nunca deberían salir de tu boca.

Hay veces que las madres estallan y contestan mal a sus hijos, o les dicen cosas que no sienten y después viene el arrepentimiento. La mirada del niño ante una mala contestación se clava en el alma de los padres porque lo dice todo, expresa a través de sus ojos un dolor tan profundo... que hace a las madres pensar "ojalá nunca hubiera dicho eso".

No hay que dejar a un hijo que se sienta triste, enfadado, herido o confundido por culpa de las malas palabras a causa de la mala gestión de las emociones o del tiempo de los adultos. Por este motivo, hoy quiero explicarte por qué nunca debes decirle a tu hijo que te deje en paz. 

Palabras que lo dicen todo

Luego de un largo día en el trabajo, es comprensible que te sientas irritada y que por ello sea probable que con facilidad te salgan expresiones como "¡Déjame en paz!", "No me molestes", "Estoy ocupada", "Sal de aquí", "Eres un pesado".

Decirle algo así a un hijo es como decirle que no intente estar a tu lado porque tienes otras cosas que hacer, de modo que se sentirá desplazado y poco valorado. Y si te acostumbras a decírselo siempre, cuando crezca no tendrá la necesidad de contarte las cosas que le ocurre en su día porque a mamá no le importa. 

Alternativa positiva 

Los niños deben tener momentos para estar con sus padres, y ellos deben tener momentos para sí mismos; sin embargo, no hay necesidad de usar frases hirientes para hacerles saber que necesitas tiempo para ti. Para evitar usar palabras hirientes, te aconsejo que encuentres una forma de liberar tus emociones y que te dediques tiempo a ti misma aunque sea media hora. Puedes hacerlo pidiendo a tu pareja que se ocupe un rato del niño o a un familiar de confianza. Así tendrás tiempo de descansar o de hacer tus quehaceres sin ponerte más nerviosa de la cuenta.

Si estás haciendo algo y tu hijo demanda atención, prueba decirle algo así como: "Espera cariño, cuando mamá acabe lo que está haciendo iré contigo, pero ahora necesito silencio para poder concentrarme" ¡Y luego ve con tu pequeño! 

Antes de decir algo que pueda herir los sentimientos de tu hijo, intenta respirar hondo y decir algo positivo. Tal vez las primeras veces te cueste, pero evitarás lastimar a tu hijo y eso es lo que más te debe importar. 
 

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