Oposición de la oposición

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Oposición de la oposición

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Intelectual a venezolano Roberto Hernández Montoya (Foto: Archivo)
Yvke mundial/Roberto Hernández Montoya

¿Hubo en la historia un grupo político más esperpéntico que la oposición venezolana? No sé responder porque no soy historiador, pero, filosofando sobre la experiencia humana en general, siempre hallo quien tiene maestría aquí y torpeza allá, nunca solo torpeza o solo habilidad todo el tiempo y en todas partes. Nadie duda de la maestría militar de Napoleón, pero perdió en Waterloo, o sea, no fue perfecto. El tema de este artículo es que nunca antes tuve noticia de una cuadrilla que las haya perdido todas todas todas sistemáticamente, sin excepción, lo que solo ocurre a los villanos de comiquita.

Eso demuestra que el ser humano sí te es capaz de perfección. Lo único que podríamos considerarle exitoso es la guerra económica, pero no le ha servido de nada hasta ahora porque después de cinco años el subestimado Nicolás Maduro sigue ahí y por ese camino esa guerra terminará conduciendo a la dirigencia opositora a su derrota final, gracias a su prodigioso talento para convertir todas sus victorias en debacles irrecuperables. No solo no saben perder sino que tampoco saben ganar. Así fue como perdieron la Asamblea Nacional, que ganaron de modo espectacular y en buena lid, pero la arruinaron a punta de proyectos de ley desastrosos, grotescos y repulsivos como el de la Ley de Amnistía, esa obra maestra del asco y el descaro.

La chapuza más reciente es la atomización, en la que cada individuo es un partido. George Orwell decía que todos los animales son iguales, pero que hay unos que son más iguales que otros. En la oposición todos fracasan pero hay quienes fracasan más que el resto, la facción más violenta, por ejemplo, que ahora se está viendo arrinconada por quienes han profesado, ojalá de veras, su lealtad a los métodos democráticos de acceso al poder. Es la oposición de la oposición.

Pasa que el Imperio que instiga la violencia mete cada día menos miedo, hasta Henri Falcón se le alza, al menos de momento, sobre todo después de que el subestimado Vladimir Putin presentó la semana pasada el desembarazado y escalofriante misil que hay quienes llaman La Novia de Satanás —y se le siguen proponiendo nombres. Puedes sugerir uno.

El único atenuante de esa dirigencia barata y chapucera sería la humildad, pero no, encima es soberbia. ¿Ya dije que era perfecta?

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