Malandreo y revolución

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Malandreo y revolución

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Intelectual venezolano Roberto Hernández Montoya /Foto: Archivo
YVKE Mundial/UN/Roberto Hernández Montoya

Las famosas revoluciones tienen momentos míticos: la Toma de la Bastilla, del Palacio de Invierno, la entrada de los barbudos en La Habana, el “por ahora”…

Pero eso era antes de esta era de mamarrachadas y de épica débil. Lo que se está llevando, hasta nuevo aviso, es la picardía entre Trump vs Biden, aún en curso, el golpe pillo que le dieron a Evo en 2019, y antes a Dilma, Lula, Correa, Lugo, Zelaya, Chávez. La burguesía ha impuesto malandros baratos y chapuceros tipo Trump, Macri, Piñera, Áñez, Bolsonaro o chiquilicuatres como Macron, los dirigentes del PP y Vox en España, Amanecer Dorado en Grecia y demás neofascismos. No sé cuál es el nivel de Boris Johnson, si es que tiene algún nivel. Mejor no abro la cloaca del G4RP de Venezuela para no darte náuseas.

Los pueblos van respondiendo con victorias como las de Bolivia y Chile, aparte de heroísmos en curso como en Colombia, los Chalecos Amarillos en Francia y otros procesos que no dejan de tener su carga dramática y hasta trágica, porque la burguesía mundial ha optado, como siempre, por la represión brutal de toda reivindicación. Esas represalias las dirigen precisamente los parapetos que te dije hace unas líneas.

Parte del malandreo Trump vs Biden fue el golpe de Estado mediático que le propinaron a Trump cuando el bloque de medios lo sacó del aire. Igual le hicieron a Isaías Rodríguez el 12 de abril de 2002 porque denunciaba el golpe. Los medios abandonaron la pantomima de la imparcialidad y censuraron descaradamente nada menos que al Emperador de la galaxia.

Fue el modo que adoptó el establishment para sacudirse a Trump, un cuerpo extraño, un outsider demasiado zopenco y ególatra para serle útil. No sé si hubo fraude en esas elecciones, pero sus métodos arcaicos son ya un fraude. Institucional. Al mamarracho lo están sacando homeopáticamente con mamarrachadas, porque no es que Biden por ser menos faramallero sea menos adefesio. Y es hasta más forajido, porque bastantes crímenes le acompañó y avaló a Obama como vicepresidente, más que los del bocón Trump.

Ya iremos viendo para qué lo va a usar el Estado profundo esta vez. A menos que Trump voltee la tortilla electoral con tretas de baratillo. Salga lo que salga, estamos preparados.

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