Maduro recordó el vil asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho

A través de Twitter

Maduro recordó el vil asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho

Versión para impresiónSend by emailPDF version
Foto: Referencial
Yvke Mundial/ Francelis Peñuela

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro recordó el vil asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho,  Antonio José de Sucre.

A través de su cuenta de Twitter @NicolasMaduro, el mandatario Nacional expresó "el honor y el patriotismo signaron la vida de este joven cumanés que recorrió Suramérica en busca de la emancipación y unión de los pueblos. Seamos como Sucre, leales siempre a Bolívar. ¡Viva Sucre!

De igual forma el jefe de Estado instó a ser como Sucre, leales siempre a Bolívar.

Es importante mencionar que el 4 de junio de 1830, cuando regresaba a encontrarse con su familia en Quito, el Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre fue asesinado de un balazo que le causó la muerte de manera inmediata al momento que cruzaba mel sendero estrecho de Cabuyal de las montañas de Berruecos (sur de Colombia). La conjura fue ordenada por José María Obando, jefe militar de la provincia de Pasto.

Como autores materiales fueron señalados José Erazo y Apolinar Morillo, quien diez años más tarde fue apresado y fusilado por esta causa.

Antonio José de Sucre y Alcalá, el Gran Mariscal de Ayacucho, fue un hombre de indoblegable actitud libertaria y vigilante de la probidad. Castigaba sin vacilar los crímenes, vicios y corruptelas, pero fue magnánimo con enemigos y adversarios vencidos. Siempre resaltó de Sucre los valores del patriotismo suramericano, el honor, de la gratitud y la lealtad.

En la última carta de Antonio José de Sucre a Simón Bolívar, escrita en Bogotá el 8 de mayo de 1830, dice:

"No son palabras las que pueden fácilmente explicar los sentimientos de mi alma respecto a usted Libertador. Usted los conoce, pues me conoce mucho tiempo y sabe que no es su poder, sino su amistad la que me ha inspirado el más tierno afecto a su persona. Lo conservaré, cualquiera que sea la suerte que nos quepa, y me lisonjeo que usted me conservará siempre el aprecio que me ha dispensado. Sabré en todas circunstancias merecerlo. Adiós, mi general, reciba usted por gaje de mi amistad las lágrimas que en este momento me hace verter la ausencia de usted. Sea usted feliz en todas partes y en todas partes cuente con los servicios y con la gratitud de su más fiel y apasionado amigo".

Sus restos descansan en la Catedral Metropolitana de Quito, capital de Ecuador.

Categoria:

Dejanos un comentario