La crisis del multilateralismo y la guerra contra Venezuela

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La crisis del multilateralismo y la guerra contra Venezuela

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Embajador de Venezuela en Austria, Jesse Chacón Escamillo, (Foto: Archivo)
YVKE Mundial/ Embajador Jesse Chacón

El nuevo orden internacional establecido luego de la catástrofe humanitaria generada por la segunda guerra mundial, trajo consigo un sentimiento de esperanza, de que una convivencia entre naciones basada en principios básicos de respeto era posible. Hasta hace poco, expertos identificaban dos grandes riesgos a la forma de vida organizada de la sociedad global: el calentamiento global y una posible confrontación nuclear. Hoy, y de manera unánime, le han sumado una tercera, el ultraje a la democracia y a las instituciones de derecho. Los recientes embates contra Venezuela, China, Cuba, Irán, Rusia y Siria son la prueba más clara de esta amenaza.

En 1945 se fundan las Naciones Unidas, constituyéndose en la máxima representación del multilateralismo. Sus bases fundamentales se encuentran plasmadas en su Carta, que define dos directrices básicas en las relaciones internacionales, a saber, la no-injerencia y el respeto a la auto-determinación de los Estados. Asimismo, este organismo ha impulsado y es custodio de numerosos tratados y resoluciones que condenan la agresión, las amenazas y las medidas coercitivas unilaterales. Estos fundamentos básicos vienen siendo socavados contra el gobierno constituido de Venezuela por parte de los Estados Unidos y sus aliados, teniendo como propósito final un cambio de gobierno de acuerdo a sus intereses.

La contravención del derecho internacional a través de un reconocimiento prematuro

El derecho y  la doctrina internacional, define que los requisitos para que un Estado pueda ser reconocido son territorio, poder, pueblo, y capacidad de entrar en relaciones con los demás estados. Los mismos se encuentran plasmados en la Convención de Montevideo de 1933. En enero del presente año en una plaza de Venezuela, el Diputado Juan Guaidó se autoproclamó como presidente, habiendo sido reconocido por algunos estados, mismos que han violado flagrantemente el principio de no-injerencia y de bases para el reconocimiento de Estados. Como es aceptado por toda la comunidad internacional (incluso los EE. UU. y sus aliados), la estatalidad en Venezuela no se ha derrumbado, existe un Presidente constitucional, cuatro órganos del poder constituido, además de la subordinación de las fuerzas del orden. En este entendido, como lo ha definido el Departamento de Investigación Científica del Parlamento alemán, se ha producido un reconocimiento prematuro, el cual constituye “una vulneración del poder estatal legítimo mediante la cual aquel que reconoce queda expuesto a responsabilidad delictiva de derecho internacional y queda además confrontado con serias dudas bajo el aspecto del mantenimiento de la paz”

La autoproclamación se ha hecho en base al artículo 233 de la Constitución venezolana relativo a la falta absoluta de Presidente. El mismo es muy claro en sus contenidos, definiendo que las causales de falta absoluta del Presidente electo son la muerte, renuncia, destitución, incapacidades, abandono y revocatoria. Es claro que ninguna de estas causales se ha producido. Una justificación es que las elecciones presidenciales de Mayo 2018 son nulas, por lo cual el puesto de Presidente se encuentra vacante. Se debe recalcar que el artículo 233 define claramente las causales de ausencia del Presidente electo, no encontrándose entre estas la ausencia por anulación de elecciones. Más aún, si alguna de las causales se diera, el artículo determina que se deberá proceder a una nueva elección en un periodo de 30 días. Cinco meses han transcurrido desde que el Sr. Guaidó se autodenominara presidente y hasta ahora no se ha tomado ninguna acción tendiente al llamado a elecciones en Venezuela.

Apoyo internacional a un intento de golpe de estado

El pasado 30 de abril, el diputado Guaidó, acompañado por un grupo de 20 militares, hizo uso de armas de guerra para disparar en las calles de Caracas, acompañando esta acción con llamados públicos a la toma de instalaciones militares y a la sublevación de las fuerzas del orden. De manera inmediata el gobierno de los Estados Unidos y sus aliados brindaron su respaldo inequívoco al intento de golpe, además de instigar al ejército y a la sociedad a levantarse contra el Gobierno. Como es sabido, la iniciativa no prosperó, sin embargo es preocupante que el reconocimiento al auto-proclamado presidente ahora recaiga en el apoyo e incitación a la violencia y al derramamiento de sangre. Es deplorable la forma en la cual gobiernos extranjeros han hecho una apología del delito en su apoyo al golpe de estado en Venezuela, enmarcándose sus acciones en la tipología de crimen internacional.  

Violación a otros instrumentos del derecho internacional

El orden internacional erigido se basa en normas a las cuales los estados se adscriben de manera voluntaria, comprometiéndose a su respeto y cumplimiento. Lamentablemente, en muchas ocasiones este orden es transgredido por potencias cuando los instrumentos internacionales no se ajustan a sus intereses. En el caso de Venezuela, los ataques han sido perpetrados por varios países y en diversos frentes, todos ellos liderados por los Estados Unidos. Solo por mencionar algunos, se ha violado la Carta de las Naciones Unidas que define que “sus miembros, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma… (art. 2: 4)”. Con la reciente toma ilegal de la embajada venezolana[2] en los Estados Unidos se ha transgredido la Convención de Viena de 1961, que define la inviolabilidad de legaciones diplomáticas. Asimismo, las inhumanas medidas coercitivas unilaterales impuestas contra Venezuela, no permiten el normal acceso a medicinas y alimentos por parte de la población y se constituyen en crímenes de lesa humanidad de acuerdo al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Estas acciones han sido catalogadas también como castigos colectivos, de acuerdo al Convenio de Ginebra de 1949.

El gran bochorno internacional

El reconocimiento y apoyo al diputado opositor Juan Guaidó ha generado para los países que lo respaldan un bochorno internacional sin precedentes. Los países que lo reconocieron incurren en la contradicción de recibir embajadores “nominales” del Sr. Guaidó, llevando adelante a su vez relaciones internacionales con las legaciones legítimas designadas por el Presidente Maduro. En una entrevista reciente, el Canciller de España Josep Borrell ha tildado la situación de “atípica no pudiéndola encontrar en los manuales del derecho internacional”, admite que las relaciones entre países se hacen a través de la delegación venezolana establecida por el presidente Maduro. Reconoce también que el Sr. Guaidó al no tener control del territorio ni de la administración, su embajador es considerado como un representante personal… añadiendo que cuando se inició el proceso impulsado por los Estados Unidos no se pensó que el Sr. Maduro iba a mostrar tanta resiliencia. La misma situación se observa en la gran mayoría de países que hicieron el reconocimiento prematuro, no pudiendo considerar a estos enviados personales para actividades oficiales. Como lo analizara correctamente la miembro del parlamento alemán Heike Hansel, el gobierno (alemán) viene reconociendo lentamente que las contradicciones se están acrecentando y ahora trata de hacer un control de los daños.

La Lucha por el respeto al multilateralismo y al derecho internacional

Las bases para la convivencia pacífica entre estados se encuentran en una crisis sin precedentes, hoy somos testigos de que un imperialismo disfrazado de nacionalismo amenaza a los principios del multilateralismo. La violación de los elementos más fundamentales del derecho internacional cometida contra Venezuela es el ejemplo más claro. No obstante, ya son más las voces que repudian estos abusos y reconocen los esfuerzos del país en la lucha contra estos atropellos. Prueba de esto es el impulso que ha hecho Venezuela, presidiendo al Movimiento de Países No Alineados, para que en el seno de las Naciones Unidas se instituyera el Día Internacional del Multilateralismo. En la Declaración de la Asamblea General se “reconoce que el enfoque del multilateralismo y la diplomacia podría reforzar la promoción de los tres pilares de las Naciones Unidas, a saber, el desarrollo sostenible, la paz y la seguridad y los derechos humanos”.

Hoy cuando los Estados Unidos intentan socavar las bases del sistema del multilateralismo a través de medidas coercitivas unilaterales, se hace indispensable el accionar unido de la comunidad internacional para evitar que el mundo se desplace a un escenario de confrontación que relegue a las Naciones Unidas a un papel de simple espectador. Estos riesgos que acechan a una convivencia pacífica en la actual sociedad de naciones, nos llevan a reflexionar sobre las palabras de Hugo Chávez en su carta dirigida a los pueblos del mundo:

“El futuro de un mundo multipolar en paz, reside en nosotros. En la articulación de los pueblos mayoritarios del planeta para defendernos del nuevo colonialismo y alcanzar el equilibrio del universo que neutralice al imperialismo y a la arrogancia.

Este llamado amplio, generoso, respetuoso, sin exclusiones, se dirige a todos los pueblos del mundo, pero muy especialmente a las potencias emergentes del Sur, que deben asumir con valentía el rol que están llamadas a desempeñar en lo inmediato”.

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