Desespero y nomofobia

Artículo de opinión

Desespero y nomofobia

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Foto: Archivo.
YVKE Mundial/ Beltrán Haddad

Hay personas que en el mundo político andan con alteración extrema del ánimo y parece que ahora su desesperación está en su punto más crítico, mientras otras viven el extraño fenómeno de una dependencia tecnológica enfermiza llamada “nomofobia”. Veamos una realidad, en este país sectores de la oposición llevan 17 años, o un poco menos, en una desesperación de no poder acabar con la revolución iniciada por el presidente Chávez. Esa desesperación es hoy más peligrosa por los espacios alcanzados en la oposición y el desespero por no poder cambiar o tumbar el gobierno cuando quieren y, al no alcanzar su objetivo político inmediato, comienzan a caer en la impaciencia, en la exasperación, y en ese estado de ánimo en que se ha desvanecido la esperanza. Por eso vienen los disparates y el momento de cualquier locura, porque viven recurriendo a lo inútil y fraguando la mentira en el mundo de la política. Es la enfermedad que en el plano existencial Sören Kierkegaard la conceptúa mortal, y para que verdaderamente un hombre no esté desesperado también les aconseja que a cada instante destruya en él la posibilidad de desesperar. ¿Es que la oposición en Venezuela no se da cuenta de sus torpezas y desatinos de todos los días?

Con este mundo tecnológico y digitalizado aparece una modalidad de adicción distinta a las drogodependencias, pero no deja de ser adicción. Es el fenómeno de la “nomofobia”. Se dice que es una patología tecnológica que se define como el miedo irracional a quedarse sin el teléfono celular y de las redes sociales, es decir, una enfermedad causada por el pánico a sentirse desconectado de su celular,ese aparatico que va más allá de la simple llamada y que las grandes empresas que lo crean en diversos modelos y diseños ya lo hacen inteligente para conectarse a las redes y cumplir muchas funciones. El nivel de “nomofobia” es grande. Usted ve en las calles y lugares públicos cómo las personas “pegadas” a un teléfono celular no ven a su alrededor y viven en otro mundo y en ansiedad con ese móvil que las acompaña a todas partes. Ya no te miran a la cara para saludar porque tienen el temor de quedar desconectado de su celular. Esa es la otra realidad venezolana, sin olvidar, por supuesto, las “colas” por desabastecimiento y la campaña infame contra nuestro país.

Abogado

/N.A

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