Coronavirus en España: el gobierno decretó el estado de alarma

Rige el toque de queda nocturno y se prohíben las reuniones de más de 6 personas

Coronavirus en España: el gobierno decretó el estado de alarma

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Ante una situación sanitaria considerada "extrema", el presidente español Pedro Sánchez decretó el estado de alarma, en principio por quince días, pero con intención de extenderse hasta principios de mayo. Este decreto va acompañado de la imposición de un toque de queda en todo el país desde las 23 hasta las 06 horas, salvo en las islas Canarias donde la incidencia del coronavirus es menos elevada. Al presentar las nuevas medidas, Sánchez llamó a la población a realizar "sacrificios" que "serán indispensables" y volvió a apelar a la unidad del país, en un claro mensaje al opositor Partido Popular (PP). Se trata del segundo estado de alarma decretado en España, luego del impuesto en marzo y que duró hasta junio con un confinamiento general de la población para contener la primera ola de la pandemia, que causó casi 35 mil muertos en el país. La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que el sábado se confirmaron 465.319 casos de covid-19, récord mundial por tercer día consecutivo. Casi la mitad de esos nuevos contagios se registraron en Europa.

"El estado de alarma es la herramienta constitucional para situaciones extremas y la situación que vivimos es extrema", argumentó Sánchez, quien defendió la necesidad de adoptar medidas contundentes con el objetivo de evitar tener que recurrir de nuevo al confinamiento domiciliario como en marzo. El decreto aprobado el domingo concede a los presidentes autonómicos la posibilidad de confinar total o parcialmente sus territorios. El toque de queda que regirá desde las 23 hasta las 6 fue pedido formalmente por 9 de las 17 comunidades autónomas españolas. Por el contrario, ninguna de las autonomías gobernadas por el conservador PP lo había solicitado.

Sánchez también dispuso la prohibición de reuniones de más seis personas, como ya está ocurriendo en muchas autonomías, argumentando que es fundamental limitar el contacto entre personas para reducir los contagios. El presidente español planteó la necesidad de prolongar estas medidas durante seis meses para dar una respuesta estable y efectiva a la lucha contra el nuevo virus. Según explicó, ese es el plazo que aconsejan los expertos para superar no solo esta segunda ola, sino la etapa "más dañina" de la covid-19. 

"Los expertos dicen que las razones están plenamente justificadas", advirtió Sánchez para solicitar formalmente a todos los grupos parlamentarios del Congreso que den su "apoyo abrumador" a la prórroga del estado de alarma, dado que habrá una rendición de cuentas continua sobre su aplicación. En concreto el ministro de Sanidad, Salvador Illa, comparecerá cada quince días ante el Congreso"Entiendo que es una cuestión de estado y los partidos que se consideran de gobierno deberían apoyar esta medida tan extraordinaria", remarcó Sánchez, en clara alusión al opositor PP. 

Madrid, una de las comunidades más críticas de la gestión del presidente español, terminó el sabado el estado de alarma que el gobierno central decretó hace dos semanas para permitir su cierre perimetral. Sin embargo, nuevas medidas entraron en vigencia, decididas por las autoridades madrileñas: prohibición de reuniones, públicas o privadas, entre personas no convivientes entre medianoche y las seis de la mañana. En tanto, los bares y restaurantes deben cerrar a medianoche y su capacidad máxima queda restringida al 50 por ciento. 

"Puedo entenderlo, pero depende de lo fuertes que sean las medidas puede ser un poco demasiado, sobre todo a nivel económico", apuntó Adán Skaly, un joven empresario de 23 años. "Para mi tendría que ser un toque de queda a las 9 de la noche", aseguró por su parte Carolina Beltrán, una recepcionista de 36 años. "Quizás la gente se sorprende, pero para mí cuanto antes se restrinjan las cosas, mejor para pararlo y que lleguemos a Navidad un poco más tranquilos", agregó.

En Barcelona, la segunda ciudad española, el toque de queda se hizo sentir incluso antes de caída la noche. La mayoría de sus comercios permanecían cerrados por ser domingo y los bares y restaurantes llevan más de una semana con la persiana cerrada por un decreto del gobierno regional catalán. Junto a un pequeño lago donde se reflejan las torres de la basílica de la Sagrada Familia, Bea Alós recogía a sus dos hijos para volver a casa. Para esta profesora de 42 años, el toque de queda "es una medida radical, pero se entiende en este contexto de pandemia. A veces piensas si no sería mejor encerrarnos dos o tres semanas para al menos solucionarlo de una vez".

Según el presidente Sánchez, las medidas que son necesarias ahora son las que plantea el decreto, porque la situación es "extrema" debido a una incidencia acumulada de 378 casos por cada 100 mil habitantes y más de 650 muertos por coronavirus en la última semana. "El ejecutivo no va a ocultar nunca la realidad de la pandemia", aseguró el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Sánchez apeló a desplegar un "enorme ejercicio" de disciplina y resistencia para "doblegar" esta segunda ola de la pandemia, asegurando que este nuevo estado de alarma evitará tomar una medida "dañina" para la economía que podría derivar en la paralización total de la actividad del país. "Los sacrificios serán indispensables. Nadie desea establecer una sola limitación que no sea imprescindible para doblar la curva y proteger la salud de todos. Creemos que podemos lograrlo sin recurrir a medidas extremas como el confinamiento total", enfatizó el presidente de España.

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