¿Cómo saber qué tipo de piel tienes y cómo cuidarla?

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¿Cómo saber qué tipo de piel tienes y cómo cuidarla?

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(Foto. Archivo)
N24

Para lucir un cutis sano, luminoso y sin imperfecciones necesitas conocer bien tu tipo de piel.

No todas las pieles requieren los mismos tratamientos y la prevención es importante para mantener a raya el paso del tiempo.

Si sabes cuáles son los puntos débiles de tu cutis, según tu tipo de piel, sabrás qué cuidados son los imprescindibles.

Potencia tu atractivo al máximo con una piel bien cuidada para que esté suave y se conserve joven y tersa.

De esta manera, podrás elegir los productos que más se adaptan a los problemas que tengas, pero no olvides que para óptimos resultados se requiere de disciplina y constancia.

Lo primero que tienes que saber es si tu tipo de piel es seca, grasa, normal o sensible. Cuando ya lo conozcas sigue los consejos que te sugerimos para mantenerla en las mejores condiciones.

Piel seca

La piel seca es la más propensa a las arrugas y manchas. Se caracteriza por ser tirante, rugosa y apagada.La piel seca es la más propensa a las arrugas y manchas. Se caracteriza por ser tirante, rugosa y apagada

El tratamiento para la piel seca debe ser altamente hidratante y nutritivo. Utiliza leche limpiadora, tónico y una crema hidratante.

Refuerza el contorno de ojos y labios con productos específicos. Estas zonas son las más afectadas en estas pieles.

También puedes recurrir a cremas que contengan glicerina, vaselina y aceite mineral, además del factor de protección solar.

Asimismo, utiliza tratamientos antioxidantes (para combatir los radicales libres) y aplica alrededor de los ojos algún producto con retinol.

Se recomienda el uso de limpiadores emolientes y exfoliarse 1 vez cada 15 días.

Aplica una mascarilla una vez por semana muy hidratante o un bálsamo para dotar a la piel de hidratación extra.

Aplica una mascarilla una vez por semana muy hidratante o un bálsamo para dotar a la piel de hidratación extra

Una dieta equilibrada y beber 2 litros de agua al día también es beneficioso para este tipo de piel.

En cuanto al maquillaje, los cosméticos que utilices deben tener activos minerales, que no resecan.

Piel grasosa

Las pieles grasosas tienen tendencia a sufrir de acné y otras imperfecciones.

Este tipo de piel presenta una excesiva producción de sebo. Las causas se deben a factores genéticos, estrés, cambios hormonales, mala alimentación e, incluso, el clima.

La limpieza facial diaria y la exfoliación son vitales para su cuidado.

Rutinas diarias para lucir un cutis impecable

Selecciona productos libres de alcohol y evita el aceite mineral y vaselina, pues pueden obstruir los poros.

No olvides la crema humectante y el protector solar antes de salir de casa.

Todos los tipos de piel pueden tener acné, pero la piel grasosa es la más propensa a sufrir de este problema. El tratamiento básico contra el acné es limpiar, aplicar tónico y un producto para combatir los brotes.

Si tienes problemas graves de acné acude a un dermatólogo.

Al maquillarte escoge productos con texturas en polvo, mantendrás a raya los brillos.

Piel mixta

La piel mixta es una combinación del tipo de piel normal-seca y grasa.

El sol, la contaminación o el tabaquismo son factores que inciden para que tu piel se arrugue

Este tipo de piel tiende a desarrollar impurezas en la zona T (frente, nariz y barbilla) y presenta un aspecto brillante.

La zona de las mejillas suele ser entre normal y seca. Por eso hay que tratar la sequedad de la línea seca y al mismo tiempo controlar la grasa de la zona que la posee.

Lávate la cara con agua tibia, evita el agua muy caliente o muy fría. Usa crema hidratante diariamente. Una vez a la semana aplícate una exfoliante y mascarilla en la zona T (frente, nariz y barbilla).

Piel normal

La piel normal es la más fácil de tratar, pero eso no significa que debes descuidarte.

Para conservar este tipo de piel es necesario utilizar productos que la hidraten y protejan.

Aplícate diariamente productos con protección solar, retinol y antioxidantes.

No olvides que la limpieza facial es esencial, así como las cremas que ayudan a restaurar la humedad del cutis.

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